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En el mundo de las ideas de Platón, concepto que más tarde tomara San Agustín, el mal no existe, tampoco la fealdad. Lo que hay es ausencia de bien o de belleza.
No son Dios y el demonio fuerzas antagónicas, sino bondad absoluta y más abajo el error, la falta y el caído; distintos lugares en el camino hacia la perfección.
No se contempla por ejemplo,, la idea de basural, sino la idea de limpieza.
Esta distinción resulta crucial para entender y mejorar nuestra humanidad.
Hace unos días un amigo me contó que hace años ya, no come nada que tenga ojos.
Esta visión tan perturbadora acerca de la comida y paradojal obsesión por la mirada, concluí que estaba frente a un fenómeno absolutamente espontáneo.
Me di cuenta que mi amigo había dado con la clave fundamental de aquello que nos convierte en hombres. Una profunda capacidad de empatía y piedad yacía allí, donde un hombre decide no participar de la cadena de muerte de un animal que ve, y por lo tanto, puede llegar a vislumbrar el destino que le depara la presencia del cazador.
Ojos que no ven, corazón que no siente. Sabido es que la aparición de los ojos son un estadio tardío en el proceso evolutivo. Nosotros, como HOMO SAPIENS -hombres que sabemos que sabemos- lo somos desde el minuto en que, enderezando nuestra cervical, podemos mirar y ver las estrellas y entendernos con parte del Universo. El mismo manejo del lenguaje, constitutivo de nuestra Humanidad está íntimamente ligado a la mirada. Sólo aquellos animales que reconocen su propio reflejo en un espejo (o sea, comprenden su "ser en el mundo") son los que han desarrollado de manera más sofisticada la comunicación : primates evolucionados, delfines, elefantes y, aunque cueste creerlo, urracas.La frase ¡Dímelo mirándome a los ojos!,o el acto de vendar al condenado al fusilamiento, no son más que extensiones de la desnudez en que nos deja el diálogo con la mirada del otro. Porque el otro nos devuelve en un ejercicio de espejos, nuestra propia y turbia intimidad. Lo que creo importante de esta reflexión es el recuperar la capacidad de mirar la realidad a los ojos, por dura que parezca.
¿Por qué vivimos rehuyendo de lo feo y de aquello que nos duele ?
Porque solo queremos belleza, juventud y esperanza.
La vida es más que eso.
Siempre me han impresionado quienes yendo al cine dicen no haberlo pasado bien con una película porque los violentó, porque era perturbadora, con escenas muy fuertes.Me parece que si remueve tus sentidos, entonces funciona.Y esa sensación no tiene por qué ser necesariamente agradable.Solo cuando podamos enfrentar la crueldad del mundo, mirar nuestra peor cara a los ojos, seremos capaces de mejorar.
¿ Han visto lo que pasa cuando en el juego de mirarse fijamente, sin cerrar los ojos,éstos terminan por llorar? ¿Creen que es por sequedad ?
Es mucho más que eso.
Ojo con la perturbadora belleza del horror anclado en la mirada.
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